La conversación fue muy interesante y provechosa ya que versaba sobre los presupuestos de las calefacciones del leroy merlin. Me preguntaba si ahora estaría de moda comprar casas sin radiadores mientras degustaba el carpaccio de salmón. No era carpaccio de salmón, pero en aquel restaurante, por motivos que nadie vino a aclararme, lo llamaban así. Con reducción de módena, eso sí que me sorprendió. Balsámico y todo lo que tú quieras, pero acabé comiéndome el pan de la que estaba a mi lado, una mujer que no dejaba de reirse y que tampoco dejaba que nadie supiera por qué. En fin, nadie sabía muy bien nada, aparte de que en el leroy había que atar muy bien todos los cabos y dar con la persona adecuada para el proceso de la compra. Porque no es lo mismo comprarte los radiadores en diciembre que en enero, no es lo mismo. Porque todos sabemos que las rebajas están ahí y hay que aprovecharse de ellas. Traté de justificarme veinte mil millones de veces en silencio. Estoy aquí porque... Estoy aquí porque... Y no sé, no llegaba a comprender por qué estaba yo allí, rodeada de mujeronas que hablaban de reformas y de cortinas con la misma solemnidad con la que un premio nobel agradece el premio nobel, valga la redundancia. Eran geniales todas, todas y cada una de ellas. Eran geniales pero iguales, no sé cómo explicarlo. A la hora de irnos a bailar casi me muero cuando a una de ellas se le ocurrió la brillante idea de ir a un karaoke. Entonces, sí, entonces... Fue ahí cuando pedí una coronita y me dediqué a examinar a cada uno de los animales de la barra, tan insólitos en la calle de día y tan apropiados para aquel lugar de noche. Y todo por no examinarme a mí misma. Traté de ser imbécil por un rato. Traté de ser muy lista por otro. Nada daba resultado. Cuando no te hace gracia algo, reírte es lo mejor que puedes hacer para pasar el rato. Y eso hice. Y creo que lo hice bien. Cantamos, claro, pero eso no pienso detallarlo. Cuando llegué a mi casa me asomé a la terraza y pensé que a mí nunca se me ocurriría decirle a una mujer de aquellas que el verano está llegando por mucho que le pueda pesar.